Practica el Mindfulness

     En esta entrada como te adelanté en el post anterior Mindfulness o Atención Plena, vamos a ver distintas formas de práctica, valorando y adaptando el mindfulness a las características y circunstancias particulares de varias de personas.

     Tu mente está continuamente produciendo “ruido mental”, ya sabes, ese continuo ir de un pensamiento a otro sin parar, la reunión con los clientes de mañana, las vacaciones de este verano, los recibos de final de mes, la consulta con el veterinario, y todas esas distracciones que no paran de pasar por tu mente.

     Ese es tu objetivo, gestionar tu atención para que tu mente esté a tu servicio y no seas tú es el que esté al servicio de tu mente, y para ello dirigirás tu atención a un objeto, ya sabes, material o mental, y la mantendrás allí todo el tiempo que te sea posible; que te llega un pensamiento y te distrae, no te frustres, no le prestes atención, deja que pase como una nube en el cielo o dile amablemente que no es el momento, y vuelve tu atención sobre el objeto que tomaste.

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     Eres una mujer que trabaja y con responsabilidades familiares, que no practica deporte pero pasas esporádicamente por el gym, tu mente suele estar dispersa entre las tareas de casa y las responsabilidades del trabajo; pues encuentra un momento tranquilo del día (a media tarde o antes de dormir), y un lugar confortable y una postura cómoda, tal vez en la buhardilla con una alfombra y un cojín, o en el dormitorio en tu sillón favorito,  y recuerda, en una posición erguida para evitar la somnolencia.

     Haz 3 inhalaciones profundas para oxigenar tu cerebro mientras cierras tus ojos, y ahora respira normalmente por la nariz (si estás resfriada y no puedes, hazlo por la boca), siéntete cómoda al hacerlo, en cada inspiración llena tus pulmones con el diafragma, nota como el vientre se infla como un globo; pon tu atención en la sensación del aire al entrar por tu nariz, como pasa por tu garganta, como llena tus pulmones y como infla tu vientre en la inspiración, y luego en la exhalación sigue el camino inverso. Concéntrate en las sensaciones que te produce el aire a su paso.

     Mantén tu atención sobre la respiración y tómate el tiempo que te sea posible, si tienes que cumplir un horario, colócate un reloj o un cronómetro, no pierdas la atención pensando qué hora será; cuenta las respiraciones de 1 a 10, si pierdes la cuenta vuelve a empezar, si te resulta fácil cuenta hasta 30, 50 o 100, sin forzar, deja que poco a poco vayas aumentando la cuenta.

     Si son las emociones y los sentimientos los que merodean tu mente, tu objeto para la práctica puede ser esa emoción cálida y amable que sentiste recientemente con tu madre o con tu hijo, ese sentimiento de amor y protección que conservas de la infancia con tus abuelos; presta atención a esa emoción y mantenla enfocada, consérvala y acaríciala, deja que te inunde y permanezca; el resto de pautas para la práctica son las mismas que en el caso anterior.

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     Ese paisaje de hadas que te impresionó, ese atardecer de colores púrpuras en la playa, o la sonrisa de ese ser querido, pueden ser el objeto de atención para ti que visualizas todo aquello que te llena el corazón; también te puede servir de objeto para la práctica una vela encendida a la altura de los ojos, mientras practicas mindfulness pon tu atención en la llama de la vela, en como la llama baila su danza sutil e hipnotizadora.

     Eres una persona muy ocupada y práctica al mismo tiempo, quieres hacer mindfulness mientras friegas los platos, muy bien, nos apoyaremos en la filosofía Zen para que lo lleves a cabo. La atención plena la vas a realizar tomando como objeto la tarea de fregar, realiza las inhalaciones como en los casos anteriores y presta atención a tus manos, como sienten el agua jabonosa, como las burbujas de jabón surgen y desaparecen, como el agua resbala sobre la superficie del plato cuando lo enjuagas, siente de nuevo el agua, fría? caliente? siente el estropajo áspero como arranca los restos de comida; y continúa así hasta que termines.

     Todas las tradiciones valoran enormemente los valores más profundos de la concentración contemplativa, por sus demostrados e importantes beneficios para el ser humano, el mindfulness es la versión más elemental y asequible de estas prácticas  beneficiosas. El maestro budista zen Thich Nhat Hanh nos recuerda “La práctica del mindfulness nos ayuda a encontrar nuestro hogar en el aquí y en el ahora, así no desperdiciaremos nuestra vida”. Y ya sabes, si te duermes, no te preocupes, es que necesitabas descansar.

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