Mindfulness o Atención Plena

     Seguramente estás leyendo este post porque te habrás preguntado alguna vez cuál es el origen del mindfulness y cómo, cuándo, cuánto tiempo, cuántas veces, dónde o cómo empezar a practicarlo entre otras muchas preguntas.

     El origen del mindfulness o atención plena se le atribuye a Jon Kabat-Zinn en los setenta, es una disciplina basada en la meditación zen y Vipassana, de ahí que asociemos mindfulness con meditación. Aunque en realidad una traducción al castellano más apropiada sería la de Atención Plena o Consciencia Plena; luego podríamos decir que el mindfulness es el buen control o la buena gestión de la atención, osea, colocar nuestra atención en algo y no abandonar dicha atención hasta que pongamos nuestro interés en otra cosa.

     ¿Cómo practicar el mindfulness? Si el objetivo es conseguir la atención plena, debes entrenarte para que la atención esté allí donde quieres, gestionando cualquier factor que te invite a apartarla de donde la tienes hasta que conscientemente decidas pasar tu atención a algo distinto. Para ello toma en tu consciencia un objeto material o mental, le mantienes la atención hasta que decidas apartarla. Un objeto material puede ser la llama de una vela, la manzana que te comerás cuando termine la práctica; o un objeto sensorial como la sensación del aire que respiras cuando pasa por tus fosas nasales; o un objeto mental como la visualización de un paisaje.

      Al ser una práctica personal, hay que tener en cuenta que esta práctica debe estar adecuada a las cualidades de la persona que la va a practicar, por eso no nos tiene que sorprender, que algunos de nosotros terminemos abandonando el mindfulness. Si consultamos la neurociencia, esta nos dice cómo trabaja la atención el cerebro, y para ello busca el equilibrio de tres necesidades: conservar información en la mente, cambiar los contenidos y encontrar la adecuada estimulación; hay que añadir además la influencia de la cultura, las experiencias de vida y otros factores secundarios.

zen-2040340_1920

      Para ello comienza valorando estas tres facetas para conocerte un poquito mejor: conservar algo en la conciencia, filtrar distracciones y gestionar el deseo de estimulación. Pongamos un ejemplo, te cuesta mucho filtrar las distracciones, te cuesta concentrarte con los ruidos de tu entorno ¿qué puedes hacer? Bueno la respuesta es sencilla, buscate un lugar lo más silencioso posible; pero claro, esto no es siempre posible, una buena alternativa sería distraer tu hemisferio izquierdo que es el que se encarga de la parte auditiva con la actividad del hemisferio derecho que se encarga de la actividad visual y 3D. Practica el mindfulness delante de una vela con los ojos abiertos y concentra tu mirada en la llama de la vela, o bien dedica tu hemisferio izquierdo a otra tarea para que no divague, medita recitando un mantra, una oración o una frase que te inspire.

      Al ser una disciplina basada en métodos orientales, al aplicarlo aquí en Occidente debemos adaptarla a la vida ocupada que vivimos, ya que preferimos métodos con objetivos definidos y eficientes. De ahí también el éxito que ha obtenido el coaching en nuestra sociedad.

    Por eso, al hacerte la pregunta cuándo practico el mindfulness, tenemos que tener presente las circunstancias en las que vives: horarios de trabajos, familia e incluso los momentos de ocio. El Dalai Lama dijo: “Meditar en la mañana confiere un buen estado mental que afectará positivamente al día completo” cuya recomendación resulta aclaratoria, pero también es preferible la práctica a media tarde que no hacerla; busca y adapta la práctica al ritmo de tu vida diaria, simplemente haz que esta actividad se incorpore a tu vida diaria como pueda ser cualquier otra, sacar al perro o reciclar la basura, el mejor momento para la práctica sólo lo conoces tú.

     “No puedo sentarme en la posición del Loto” me decía un amigo, ni falta que hace. Con la Atención Plena no se busca que trabajes la flexibilidad corporal, se entrena la neuroplasticidad de nuestro cerebro, así que olvida eso de las posturas de disciplinas como el Yoga que tienen otros objetivos. Volvamos a eso de filtrar distracciones y gestionar el deseo de estimulación, y te darás cuenta que adoptando una postura cómoda en un lugar confortable donde no te interrumpan, te permitirá gestionar fácilmente distracciones sobre tu bienestar físico; sentado en la silla de la oficina, sentado en el césped del jardín o tal vez en el sillón de la buhardilla, prueba y encuentra tu sitio; sin olvidar la recomendación de que una posición erguida y la espalda recta te estimula la atención y te alejan de la somnolencia.

ancient-1807518_1920

     Recuerdo que me decían “no puedo estar más de tres minutos, enseguida la mente se me vuelve a enredar con las tareas diarias”, en el Tibet aseguran que los monjes budistas meditan durante horas, y es que el mindfulness no tiene como objetivo la Iluminación; es como ir al gimnasio, no vas para convertirte en un atleta de élite, lo haces con el objetivo de mejorar tu estado físico y cuidar tu salud. Una mala gestión de las agujetas ha hecho que algunas personas abandonen el gimnasio; tómate el tiempo que necesites, hacerlo durante 5 minutos es mejor que no hacerlo; cuando haces deporte, al principio uno se ahoga con las primeras carreras y a medida que pasan los días tu capacidad aumenta y disfrutas de la actividad física; tómate el tiempo que te permita tu ritmo de vida y sobre todo disfruta de la práctica del mindfulness. Y estos mismos criterios son los que puedes aplicar a la hora de preguntarte por la frecuencia con la que practicar, se consiguen mejores resultados si la práctica se hace con mayor dedicación, pero ante todo tu eres quién decide hasta dónde quieres llegar.

     El horario y los turnos de trabajo, las tareas familiares, o los momentos para el ocio, parece que nos deja pocos instantes para practicar el mindfulness. Ninguno de estos aspectos están reñidos con esta; hazlo en la oficina justo antes de comenzar la jornada, mientras friegas los platos, en el gimnasio mientras haces spinning o mientras pescas en tu pantano favorito; no te asustes, se puede practicar mientras realizas otra tarea que no sea peligrosa y que te permita focalizar tu atención en ella, más adelante te pondré algunos ejemplos de practicar que no conlleve el dedicarte sólo y exclusivamente al mindfulness, si bien lo que resulta más productivo es dedicarse por completo a este.

     En resumen, como te dice el maestro budista zen Thich Nhat Hanh en la película “Camina conmigo”, que define y aclara que “El mindfulness consiste en llegar al aquí y al ahora, hemos corrido mucho pero aún no hemos llegado”, inicia el camino y no dejes la senda de la consciencia.

     En el siguiente post hablaremos de diferentes formas y opciones de practicar adaptadas a circunstancias y cualidades personales diferentes, para que compruebes que empezar a practicar es algo que está al alcance de tu mano y son innumerables los beneficios que obtienes con la práctica del mindfulness. Te invito a suscribirte al blog y seguirme en redes sociales.

     Y si durante la práctica te duermes, no te preocupes, es que estabas cansado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s